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JARDINES DE ORLEANS Y BORBÓN
El origen de estos jardines, hoy Palacio Municipal
(Cuesta de Belén, s/n), se remonta a mediados del siglo XIX, cuando los
duques de Montpensier optan por Sanlúcar de Barrameda como lugar de
residencia donde pasar los meses de verano. El palacio, levantado en un
inconfundible estilo neomudéjar, fue concebido como un edificio
integrado en un gran parque para cuyo diseño de carácter paisajista y
muy alejado del formalismo clásico francés, el duque Antonio de
Montpensier contrató a Lecolant quien, con anterioridad, había
participado en el ordenamiento del parque sevillano de María Luisa,
también propiedad, por entonces, de la familia ducal.
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Lugar de recreo de la familia Montpensier y de sus descendientes los
infantes de Orleáns y Borbón, los jardines sanluqueños estaban decorados
con terrazas, merenderos, estatuas, estanques y surtidores y un
importante catálogo de especies arbóreas y herbáceas procedentes en su
mayor número de Australia, Asia, islas del Pacifico y Norteamérica.
Aunque muy deteriorado, el actual proceso de recuperación de este jardín
empieza a descubrir el diseño tortuoso y pictórico con el que lo dotó el
jardinero francés Lecolant, así como los techados de enredaderas,
escalinatas, elementos arquitectónicos y los numerosos arriates de
formas y superficies diversas que albergaron árboles exóticos, rosales y
flores extrañas.

Entre las especies más interesantes que han logrado pervivir y podemos
aún ver en este jardín de tan profundo aire romántico, se encuentran,
entre otras, el conjunto integrado por siete ejemplares de dragos de
porte impresionante, cocoteros de adorno, lagunarias, un monumental
ficus, madroños, jacarandas, encinas dulces y un curioso aladierno con
el que los últimos moradores del palacio acostumbraban a confeccionar
coronas.
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